domingo, 21 de septiembre de 2008

INGENIO PARA RESOLVER PROBLEMAS

AUTO TODO TERRENO

Varias veces la vida lo puso a prueba ante dificultades para seguir adelante. Una vez, mientras hacían un surco para marcar la descarga del agua de un camino dentro de la quinta con el caballo y el arado de una sola reja, el animal al pisar en un hueco se mancó y no pudo seguir trabajando. No se resignó tan fácilmente, desató al caballo del arado y arrimó su Chevrolet 1940. Atando el arado al auto le indicó al ayudante que manejase el arado y él conduciendo el auto reemplazó al caballo.

Este vehículo lo tenía para todo uso, alguna vez tuvo que trasladar a un cerdo a otro campo y al no tener camioneta a mano sacaba el asiento trasero del auto y allí llevaba al animal. Otras veces al no arrancar alguno de los colectivos por agotarse la batería arrimaba su auto, enganchaba una gruesa cadena entre los paragolpes (o también denominados parachoques) de los vehículos y los arrastraba hasta hacerlos arrancar. Pensar que el dueño anterior no lo sacaba los días de lluvia para que no se le ensucie.

LO LLEVARON A LA COMISARIA, DETENIDO POR SOSPECHOSO

Fotos A Di Cesare017 Recién casado se muda con su esposa y suegra a Pergamino, haciendo la mudanza en el colectivo que tenía trabajando en La Unión. Llega a esta ciudad con su mameluco de trabajo, barbudo, con la ropa un poco sucia por la mudanza y comienza a bajar las cosas que traía consigo y era por aquel entonces un desconocido por estos lados.

Hubo en esos días un homicidio en este lugar (enero 1933) y al verlo un agente de policía lo detiene por sospechoso, y Di Cesare trataba de explicarle en su mal hablado castellano – nunca llegó a hablarlo correctamente- que él nada tenía que ver. Igualmente el agente lo lleva detenido a la comisaría y al llegar el comisario le vuelve a dar las explicaciones de su apariencia física y lo que estaba haciendo.

El comisario le pregunta entonces a quién tenía por conocido en esta ciudad para testimoniar lo que en su defensa argumentaba. Y sin dudarlo un instante señaló con el dedo al agente que lo llevase detenido, y dijo “a él”. El agente sorprendido negó rotundamente conocerlo, expresando que era la primera vez que lo veía. Entonces Di Cesare en una reacción veloz le expresó al comisario: “Ma, si es la primera vez que me ve, ¿cómo sabe que soy el asesino? Lo dejaron en libertad por falta de pruebas.

AL NO EXISTIR LAS FOTOCOPIADORAS, SE ARREGLO CON UNA FOTO

Cuando a mediados de 1960 retiró de servicio el ómnibus Aclo Regal III que tenía trabajando en la Empresa Interprovincial Rosarina para incorporar el recién carrozado Mercedes Benz OM-321, en la empresa le indicaron que tenía que hacer un boleto de compra - venta para desafectar del servicio al vehículo a retirar, cosa que hizo.

Al llevar este documento a la administración en Rosario le dijeron que estaba bien, entonces luego de mostrarlo pensó que se lo quedaba para él y registrarlo en su contabilidad. Ahí le aclararon que no, que ese boleto quedaba en Rosario y que lamentaban que no hubiese traído un duplicado para firmárselo de conformidad. Es de recordar que las fotocopiadoras tan comunes hoy en día aparecieron en el mercado recién en la década de 1970, por lo tanto no existían en 1960.

No se quedó resignado por este contratiempo, lo firmó y lo hizo también firmar por el representante de la empresa. Se fue por unos instantes y regresó con un fotógrafo, pidió el boleto que minutos antes había firmado y le hizo sacar una fotografía a la que se llevó como constancia del documento firmado. (Todavía mantengo en mi poder una fotografía de la factura de compra de un motor que adquirió en 1960 para el ómnibus Bedford afectado a la Flecha de Oro, ya que la factura original la tuvo que adjuntar al expediente por el cambio del motor).

No hay comentarios: